Tus derechos

Ya vendí mi coche con motor PureTech: ¿sigo teniendo derecho a reclamar?

Miles de propietarios de vehículos con motor 1.2 PureTech tomaron la decisión de vender el coche, en muchos casos precisamente para deshacerse de un vehículo que les había dado problemas o cuyo historial de averías dificultaba la venta a un precio razonable. Muchos de ellos creen ahora que, al haber vendido el coche, han perdido definitivamente su derecho a reclamar. Esta creencia es errónea: la transmisión de la propiedad del vehículo no extingue el derecho del antiguo propietario a ser indemnizado por los daños y perjuicios que sufrió mientras era propietario.

El perjuicio económico ya estaba causado antes de la venta

La clave jurídica de esta situación radica en que el daño no se produce en el momento en que vendes el coche: el daño ya existía desde que compraste un vehículo cuyo motor tenía un defecto de fábrica. Ese defecto te causó varios tipos de perjuicio que son independientes de si el coche sigue en tu poder o no:

Principio aplicable: El artículo 1106 del Código Civil español establece que la indemnización de daños y perjuicios comprende no solo el daño emergente (lo que se ha perdido) sino también el lucro cesante (lo que se ha dejado de ganar). La diferencia entre el precio al que vendiste el coche y el precio al que lo habrías vendido sin el defecto es un lucro cesante perfectamente reclamable.

Cómo se calcula la depreciación por el defecto

El cálculo del perjuicio económico en estos casos se realiza a través de un peritaje de valor venal. Un perito tasador determina cuál era el valor de mercado del vehículo en el momento de la venta, y lo compara con el valor que habría tenido ese mismo vehículo si su motor no hubiera estado afectado por el defecto del PureTech. La diferencia entre ambas cifras es la depreciación imputable al defecto.

En la práctica, esta depreciación adicional se calcula tomando como referencia el mercado de segunda mano en el período de la venta. Los vehículos con motor PureTech han cotizado históricamente por debajo de vehículos equivalentes con motores de otra tecnología, y ese descuento es cuantificable. Dependiendo del modelo, el año y el kilometraje, esta cifra puede oscilar entre 1.000 y 4.000 euros en los casos más habituales.

Las reparaciones que pagaste también son reclamables

Si durante el tiempo que fuiste propietario del vehículo pagaste de tu bolsillo reparaciones relacionadas con el defecto del motor —sustitución de la cadena de distribución, de la válvula OCV, reacondicionamiento del motor, consumo excesivo de aceite verificado en taller— el importe íntegro de esas facturas es reclamable al fabricante, aunque ya no seas el propietario del vehículo.

Para ello es fundamental conservar las facturas de los talleres. Si ya no las tienes en papel, los talleres oficiales están obligados a conservar el historial de reparaciones durante al menos cinco años y pueden proporcionarte duplicados. Los talleres independientes también suelen tener registro en su sistema informático. Si compraste o vendiste el vehículo a través de un concesionario, el historial de revisiones y reparaciones también puede estar disponible.

El daño moral: cuando el perjuicio va más allá del dinero

Los tribunales españoles han reconocido en múltiples sentencias que la adquisición de un bien defectuoso genera, más allá del perjuicio económico, un daño moral cuantificable: la preocupación, el estrés y la incertidumbre de conducir un vehículo con un motor que puede fallar, los inconvenientes de las estancias en el taller, y la sensación de haber sido engañado por el fabricante. Este concepto, aunque más difícil de cuantificar, puede sumarse a la reclamación principal y añadir entre 300 y 1.500 euros adicionales según los casos.

En definitiva, si vendiste tu coche con motor PureTech, no has renunciado a nada. El plazo para reclamar —que en la vía de vicios ocultos empieza a contar desde que conociste el defecto— sigue corriendo, y reunir la documentación ahora, mientras los registros todavía están accesibles, es el paso más inteligente que puedes dar.

¿Ya vendiste el coche? Aún puedes reclamar.

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